viernes, 14 de enero de 2011

Nasrudín




Nasrudin iba todos los días a pedir limosna en el mercado y a la gente le encantaba tomarle el pelo a Nasrudin con el siguiente truco: le mostraban dos monedas, una valiendo diez veces más que la otra. La gracia era que Nasrudin siempre escogía la de menor valor.


La historia se hizo conocida por todo el condado. Día tras día grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudin siempre se quedaba con la de menor valor.
Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver a Nasrudin siendo ridiculizado de aquella manera.
Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo: - Siempre que te ofrezcan dos monedas, escoge la de mayor valor. - Así tendrás más dinero y no serás considerado un idiota por los demás. - Usted parece tener razón – respondió Nasrudin. - Pero si yo elijo la moneda mayor, la gente va a dejar de ofrecerme dinero para probar que soy más idiota que ellos. Usted no se imagina la cantidad de dinero que ya gané usando este truco.






Nasrudin estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos a qué profesión podía dedicarse.
Ellos le dijeron: - Bueno, Nasrudín, tú eres muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. - Podrías abrir una farmacia.
Se fue a casa, pensó en ello y dijo: - Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico.



Claro que Nasrudín estaba pasando por uno de esos momentos en los que deseaba ser muy prominente y muy importante. Se dijo: - No voy a abrir solamente un herbolario o una farmacia que se ocupe de hierbas. - Voy a abrir algo enorme y a producir un impacto significativo.
Compró una tienda, instaló las estanterías y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar el exterior colocó un andamio, lo cubrió con sábanas y trabajó detrás de él.



No le dejó ver a nadie qué nombre le iba a poner a la farmacia, ni cómo estaba pintando el exterior.
Después de varios días, distribuyó folletos que decían: “La gran inauguración es mañana a las nueve“. Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores vinieron y se quedaron de pie esperando frente a la nueva tienda.
A las nueve en punto salió Nasrudín, y con gesto teatral quitó la sábana que cubría la fachada de la tienda, y había allí un enorme cartel que decía “Farmacia cósmica y galáctica de Nasrudin“, y debajo, con letras más pequeñas: “Armonizada con influencias planetarias“.

Muchas personas quedaron muy impresionadas, y él hizo muy buenos negocios ese día.
Por la tarde, el maestro de la escuela local fue y le dijo:
- Francamente, Nasrudín, esas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas. -
No, no, – dijo Nasrudín
- Todas las afirmaciones que hago acerca de influencias planetarias son absolutamente ciertas.
- Cuando el sol se levanta, abro la farmacia .. - .. y cuando el sol se pone, la cierro.






Cierta mañana Nasrudin envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al medio de la plaza de su ciudad y llamó a los que pasaban por allí
.
- ¡Hoy tendremos un importante concurso! – dijo – ¡Quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo, recibirá de regalo el huevo que está dentro!
Se miraron, intrigados, y le dijeron: - ¿Cómo podemos saber qué tienes dentro del pañuelo? ¡Ninguno de nosotros es adivino!
Nasrudin insistió: - Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como un yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad, y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido?

Todos los habitantes pensaban que Nasrudin tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar vergüenza delante de los otros.
Se preguntaban a sí mismos: ¿Y si no fuese un huevo, sino algo muy importante, producto de la fértil imaginacón mística de los sufíes?
Un centro amarillo podía significar algo del sol, el líquido a su alrededor tal vez fuese algún preparado de alquimia.
No, aquel loco estaba queriendo que alquien haciera el ridículo.
El cuento relata que Nasrudin preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces él abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo. - Todos vosotros sabíais la respuesta – afirmó – y nadie osó traducirla en palabras.
Así es la vida de aquellos que no tienen el valor de arriesgarse: las soluciones nos son dadas generosamente por Dios, pero estas personas siempre buscan explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada.







Cuando Nasrudin tenía una tintoreria, vino un cliente que le dijo:

- Podrías teñirme este vestido?
- ¿De qué color lo quieres?

- Ah, nada complicado, pero que no sea ni rojo, ni verde, ni blanco, ni negro, ni amarillo, ni lila. Bien, ya me entiendes, no querría ningún color conocido, pero fuera de esto, nada especial. ¿Me lo puedes hacer?
- ¡Claro que si, hombre! Pasa a recogerlo cuando quieras, pero que no sea ni lunes, ni martes, tampoco miércoles, ni jueves y menos viernes. ¡Ah! Y el sábado y domingo esta cerrado. Fuera de esto, ya lo sabes, siempre y cuando quieras.





Nasreddin, o Nasrudín es un personaje mítico en los cuentos sufies.
Es una especie de antihéroe del Islam y de la tradición popular sufí.
Sus historias sirven para ilustrar o introducir las enseñanzas sufíes, se supone vivió en la Península Anatolia en una época indeterminada entre los siglos XIII y XV. Nasr-ed-Din significa “victoria de la fe” y Hodja, “el maestro” o “el profesor”. También se le conoce como “El maestro Nasreddin” (Nasreddin Hodja) y Mulá Nasrudín.
Nasrudín es un Mulá (maestro) que protagoniza una larga serie de historias-aventuras-cuentos-anécdotas, representando distintos papeles: agricultor, padre, juez, comerciante, sabio, maestro o tonto


. Cada una de estas historias cortas hace reflexionar a quién la lee u oye, como una fábula, y además suelen ser humorísticas, con el humor simple de lo cotidiano, a veces con contrasentidos y aparentes absurdos.
Sus enseñanzas, que han sido y son utilizadas por los maestros del sufismo, van desde la explicación de fenómenos científicos y naturales, de una manera más fácilmente comprensible, a la ilustración de asuntos morales.
la sabia y absurda lógica de los cuentos de Nasrudín es uno de los métodos más ingeniosos que tienen los sufíes para romper la forma de pensar habitual, adentrándose así en un mundo despojado de prejuicios.
Nasrudin es considerado un Don Quijote islámico porque acostumbra a ser cuerdo en su locura y abarca todo el ingenio popular de oriente medio transmitiendo de forma simplificada las enseñanzas del sufismo.
Acostumbra a realizar una crítica caústica y mordaz de los comportamientos inadecuados del islamismo, representado en muchos cuentos por imanes, jueces y personeros de la religión, representando él mismo los valores de un religioso sufi.

Aqui les dejo algunos links por si quieren leer mas cuentos de Nasrudin.
http://www.personarte.com/index
http://contarcuentos.com/
http://cuentosdenasrudin.blogspot.com/




4 comentarios:

  1. Maravilloso. Gracias por presentármelo.

    Un beso!!!

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  2. Me encantan las historias de este personaje. Es sencillo y simple, al contrario del que busca tres pies al gato.
    Me gusta lo simple.
    Un beso.

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  3. Hace tiempo que no te veo ¿Por qué?

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  4. Pat.mm :
    tu pregunta es legitima...hace ya varias semanas que no tengo tiempo para visitar los distintos blogs que me gustan.
    Ese es el motivo de mi ausencia en tu espacio y en el de muchísimos blogs amigos que he dejado "abandonado".
    Hoy domingo me haré un tiempo para visitar varios de ellos.como veras tampoco estoy escribiendo mucho en el mio,lo que estoy publicando son poemas o escritos de otros autores que me gusta mucho compartir.
    recien en febrero volveré con nuevos bríos a publicar textos propios y a visitar asiduamente a mis colegas y compinches blogueros.
    Gracias por la comprensión.

    Un abrazo.
    LUIS

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Los pájaros cantaron
al hacerse de día.
“Empieza de nuevo”,
oí que decían.
No pierdas el tiempo
Pensando en lo que ya pasó
o en lo que aún no ha pasado.

Suenan las campanas que todavía puedan sonar.
Olvida tu ofrenda perfecta.
en toda cosa hay una grieta,
es por ahí donde entra la luz.

LEONARD COHEN