domingo, 2 de mayo de 2010

Poético y prosaico







Ser humano: poético y prosaico, por Leonardo Boff


Uno de los más inspirados poetas alemanes, Friedrich Höderlin (1770-1843), dijo lo siguiente: «El ser humano habita poéticamente la Tierra». Este pensamiento lo completó luego un pensador francés, Edgar Morin: «El ser humano habita también prosaicamente la Tierra». Poesía y prosa además de ser géneros literarios, expresan dos modos existenciales de ser.

La poesía supone la creación que hace que la persona se sienta tomada por una fuerza mayor que le trae conexiones inusitadas, iluminaciones nuevas, rumbos nuevos. Bajo la fuerza de la creación la persona canta, sale de la rutina y asume caminos diferentes. Surge entonces el chamán que se esconde en cada persona, esa disposición que nos hace sintonizar con las energías del universo, que capta el pulsar del corazón del otro, de la naturaleza y de Dios mismo. Por esta capacidad se descubren nuevos sentidos de lo real.

«Habitar poéticamente la Tierra» significa sentirla como algo vivo, evocativo, grandioso y mágico. La Tierra es paisajes, colores, olores, fascinación y misterio. ¿Cómo no extasiarse ante la majestad de la selva amazónica, con sus árboles cual manos tendidas hacia lo alto, con la maraña de sus lianas y enredaderas, con los sutiles matices de sus verdes, rojos y amarillos, con los trinos de las aves y la profusión de sus frutos? ¿Cómo no quedarse boquiabierto ante la inmensidad de las aguas que penetran lentamente en la espesura y descienden mansamente hasta el océano? ¿Cómo no sentirse lleno de temor reverencial al caminar horas y horas por la selva virgen, como varias veces me tocó hacerlo con Chico Mendes? ¿Cómo no sentirse pequeño, perdido, un bichito insignificante ante su incalculable biodiversidad?




Habitamos poéticamente el mundo cuando sentimos en la piel el frescor suave de la mañana, cuando padecemos bajo la canícula del sol de mediodía, cuando nos serenamos al atardecer, cuando nos invade el misterio de la oscuridad de la noche. Nos estremecemos, vibramos, nos llenamos de ternura y nos extasiamos ante la Tierra en su inagotable vitalidad, y al encontrarnos con la persona amada. Entonces vivimos el modo de ser poético.

Lamentablemente son ciegos y sordos y víctimas de la lobotomía del paradigma positivista moderno quienes ven la Tierra simplemente como un laboratorio de elementos físico-químicos, como un conglomerado inconexo de cosas yuxtapuestas. No, ella está viva, es Madre y Pachamama.

También habitamos la Tierra prosaicamente. La prosa recoge la cotidianidad y el día a día gris, hecho de tensiones familiares y sociales, como los horarios y los deberes profesionales, con discretas alegrías y tristezas disimuladas.
Pero lo prosaico también esconde valores inestimables.


Se descubren tras una larga estancia en un hospital, o cuando regresamos presurosos después de pasar penosos meses fuera de casa. Nada más suave que el sereno transcurrir de los horarios y de los quehaceres domésticos y profesionales. Nos da la sensación de una navegación tranquila por el mar de la vida.

Poesía y prosa conviven y se alternan de tiempo en tiempo. Tenemos que velar por lo poético y lo prosaico de nuestras vidas, pues ambos se complementan y ambos están amenazados de banalización.

La cultura de masas ha desnaturalizado lo poético. El ocio, que sería el momento de ruptura de lo prosaico, ha sido aprisionado por la cultura del entretenimiento que incita al exceso, al consumo de alcohol, de drogas y de sexo. Es una vivencia poética, pero domesticada, sin éxtasis; un disfrute sin encantamiento.

Lo prosaico ha sido trasformado en simple lucha darviniana por la supervivencia, extenuando a las personas con trabajos monótonos, sin esperanza de gozar del merecido ocio. Y cuando éste llega, resultan rehenes de quienes han pensado todo por ellas, organizan sus viajes y les fabrican experiencias inolvidables. Y lo consiguen. Pero como todo es artificialmente inducido, el efecto final es un doloroso vacío existencial. Y entonces les dan antidepresivos.

Saber vivir con levedad lo prosaico y con entusiasmo lo poético es indicativo de una vida plenamente humana.





7 comentarios:

  1. Cuán cierto y verdadero y que maravillosamente dicho.
    Bello, llega al alma con ese toque poético que nos lleva a transportarnnos más allá
    Y que la tierra está viva, ¿quién puede dudarlo? ¿acaso no presenciaron sus crisis epilépticas? sus hemorragias imparables?...
    Ella está sufriendo y nosotros somos sus torturadores.
    Un abrazo!!!

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  2. ¡Que estupenda analogía!
    Y yo,que en general me hace bastante ruido cuando de cómo bien vivir alguien pueda asumir cómo verdad de otros,adhiero profunda e ideológicamente sentida,esa afirmación final.
    Gracias por el lindo momento que disfruté por aqui.

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  3. Mágicos momentos me llevo al leer la preciosa entrada que compartes, enmarcado con la inolvidable, eterna, libre, única, única Mercedes, Negra querida. ¡¡¡Gracias!!!

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  4. "Habitar es la huella de la vida. Habitar es dejar huella..." Ivan Illich
    que lindo Luis !!! gracias!!

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  5. Además de decirlo genialmente bien, tenés tanta razón...

    No sé, me he quedado como pensando en cómo zafar de esta gran disposición que hay en torno nuestro para que no pensemos ni hagamos nasa mas que ser espectadores del gran circo gran y me resisto a quedarme esperando la bandeja de manjares podridos que pueden darme.
    Prefiero salir a buscar, a ganarme el aire que respiro, a vivir de poesías y de prosas que me roban la mirada aunque me quede mas sola que Kung Fu, qué se yo...

    Besos Luis.

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  6. Prosaico y poetico,poetico y prosaico,a veces prosaico a veces poeticos,algunas veces mas uno que otro o viceversa?,bueno en definitiva ahi esta el nudo de la cuestion,digo,forma de pararse ante la vida,de plantarse descalzo sobre esta mismisima tierra y pensar que la planta de esos pies son el vinculo,el contacto,el sosten de nuestra individual consistencia,para que? para mirar de pie hacia el horizonte y sin ningun obstaculo enfrente dejarnos ir mientras nuestro sistema neuronal interconecciona con el torrente sanguineo,mientras llega la orden a la mano que posada en un papel en blanco intenta,trasmitir,el mismo efecto por ejemplo,digo yo,no se,causaria,si la vista obsera durante años las rejas de una celda,y que sale?prosa,poesia?prosa y poesia?......

    Acogedor su blog amigo Ical,entro por vez primera,puede que le reitere la visita,digo,mientras vea la puerta entreabierta como hoy.

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  7. Muy bueno! Incluidas las ilustraciones. Es que no debe dejarse anular la creatividad por la masificación de las costumbres. Muchos saludos.

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Los pájaros cantaron
al hacerse de día.
“Empieza de nuevo”,
oí que decían.
No pierdas el tiempo
Pensando en lo que ya pasó
o en lo que aún no ha pasado.

Suenan las campanas que todavía puedan sonar.
Olvida tu ofrenda perfecta.
en toda cosa hay una grieta,
es por ahí donde entra la luz.

LEONARD COHEN