miércoles, 25 de noviembre de 2009

El asunto de croquetas

Juceca contaba : Hombre que supo estar en situaciones espinosas, aura que dije, Antón Pirulero, el casado con Farolera Fofeta , que se conocieron una vuelta que ella fue a sacudir el felpudo en la puerta del rancho y él estaba parado. Que lo agarró distraído y lo hizo dar tres volteretas en el aire y fue a caer justo arriba de una tuna, que después ella se ofreció para sacarle las espinas con una pinza de podarse las cejas, que se las iba sacando como quien deshoja margaritas y le iba diciendo “me quiere, mucho, poquito y nada, me quiere etc.”
Espina va, quejido viene, al hablar de las piruetas salió el tema de las vueltas de la vida, de los golpes del destino y de las croquetas de arroz.
El tema de las croquetas de arroz no tenía mucho que ver con nada, pero el hombre era loco, por las croquetas de arroz y no se perdía oportunidad de salir con la cuestión de las croquetas.

Después de las últimas espinas salieron a caminar y mimo va, mimo viene, él la quiso besar y ella, cariñosamente, le dio un empujón, lo agarro mal parado y lo sentó en unos cardos.

Mientras que le sacaba las espinas con la pinza hablaron de la luna y las estrellas , del amor y los boleros, de la política y de lo difícil que era darle el si al no, y decirle que no no al sí, y él aprovechó y le comentó el asunto de las croquetas de arroz.


La cosa fue que él se le declaró, pero ella le dijo que lo primero que tenía que hacer era hablar con el padre, zapatero el viejo, y seco para el trato, seco de palabra y de gesto seco, tan seco que la mujer dos por tres lo tenia que regar.




Pirulero se le apersono con la muchacha, y el viejo, sin mirarlo, mientras golpeaba una suela en un trespiés, le ordeno:

--Siéntese.

Se sentó justo en una silleta donde el viejo había dejado desparramadas unas tachuelas.

Pirulero apenas se sentó, comentó: “me clavé”.

La muchacha se las arrancó con tenaza, y como vieron que estaban hechos el uno para la otra, se casaron y el se hizo fakir profesional.

Se acostaba lo más campante arriba de los clavos, mientras ella, para tenerlo contento, le hacía croquetas de arroz.





Croquetas de arroz: Se puede acompañar esta receta con una rica ensalada de tomates condimentada con sal, uno o dos dientitos de ajo bien picados, albahaca, aceite de oliva y vinagre a gusto.

Ingredientes *
3 tazas de arroz cocido y frío *
2 huevos
*
6 cucharadas de queso rallado
*
1 cucharada de perejil picado
*
Sal y pimienta, a gusto
*
Harina, cantidad necesaria
*
Aceite, cantidad necesaria


Elaboración: Poner el arroz en un bol y agregar el queso rallado, el perejil picado y los huevos. Condimentar a gusto.

NOTA: Se puede agregar un chorrito de leche o unas cucharadas de salsa blanca para unir mejor. Dejar enfriar el relleno antes de armar las croquetas. Mezclar todo muy bien, armar las croquetas y pasar ligeramente por harina. Freír en abundante aceite y una vez prontas escurrirlas sobre un papel absorbente y servirlas bien calientes.

Buen provecho.


11 comentarios:

  1. Retorcido, sencillo y genial Luis.
    Te lo leeré más veces.
    Me has hecho recordar un amigo al que quiero por sus textos escritos de esquina y diez.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Bellísimo y absolutamente original escrito, super interesante y ameno, un placer leerte poeta..

    Un gran saludo desde Argentina

    Cariños a tu alma

    ResponderEliminar
  3. Me gusto mucho ¡aaaaaaaaaaah!
    Te mando un beso.

    ResponderEliminar
  4. Muy bueno. Cuantas espinas y puas tiene el amor.Te mando un Beso también.

    ResponderEliminar
  5. El merito no es mío sino de Juceca que comentaba el espinoso romance de Antón y Farolera.

    la receta es un aporte culinario de la sabiduria gastronomica de la patrona.

    gracias.

    ResponderEliminar
  6. Qué relato más surrealista, me ha gustado.

    Nunca he probado las croquetas de arroz, yo las hago de pollo y están riquísimas, de espinacas también, habrá que probar...

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Adoré tu cuento lleno de ternura (a pesar de las espinas) y la receta de las croquetas taaaaannnnnnnn ricas y fáciles!!!!!!!!

    Besos.

    ResponderEliminar
  8. Jajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Sos un genio!!!!!!!!!!!!!

    Y a la ensalada de tomates, le podemos agregar unas aceitunas negras picadas (sin carozo,guarda)

    Mil besos!*

    ResponderEliminar
  9. Genial...!!! me reí mucho... si que eran el uno pra la otra....
    Sigo leyendo por acá...
    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Eres genial.Me encantó la inocencia del relato.Me recordó el cuento "La bruja bella y el Forastero" que es la historia fantaseada de como se conocieron un poeta famoso de mi paìs con una pintora , tambien famosa.

    La magia existe ¡aun en los clavos!....me recordaste mi hermano, que hacía eso a propósito, ¡darselas de Tarzan!! arriba de unos árboles de Eucaliptus ,para caer en medio de las zarzamoras, ¡¡¡y todo para que mi prima!!! , una chica del campo,bien dotadita y sanita, lo recostara en su regazo para arrancarle las espinas(...supongo que fue más que eso, porque de ahí anduvo chocando con las puertas varios días .)
    Obvio que no fueron solo espinas...
    Un beso desde Chile -Viña del Mar

    ResponderEliminar
  11. Disfruto leyéndote Incal. Únicamente me hace falta una conexión decente en casa y algo más de tiempo para poder bloguear entre amigos como tú... Valiosas reflexiones encuentro siempre aquí. Gracias.

    ResponderEliminar

Los pájaros cantaron
al hacerse de día.
“Empieza de nuevo”,
oí que decían.
No pierdas el tiempo
Pensando en lo que ya pasó
o en lo que aún no ha pasado.

Suenan las campanas que todavía puedan sonar.
Olvida tu ofrenda perfecta.
en toda cosa hay una grieta,
es por ahí donde entra la luz.

LEONARD COHEN