
-Es distraído- dijo la maestra-
no aprenderá a leer, se lo aseguro.
El tiempo confirmó el vaticinio.
Soy distraído, me distrae
el mínimo
movimiento de luz entre las plantas,
las caricias y los besos públicos,
las raíces que veo y las que escucho
crecer pacientemente, los sabores
de una palabra que da vueltas en la boca.
No sé leer, yo leo
lo que no dicen los discursos,
lo que ocultan
en su asombroso hormiguero de adjetivos,
en su andamiaje falso,
en su torrente sin agua, en su veneno.
No sé leer de otra manera el mundo.
Orlando Van Bredam (Argentina, Entre Ríos, 1952)
es curioso como nos encasillan desde un principio , sin saber como somos, y como seremos..
ResponderEliminarlindo escrito.. muylindo..
besitos enmielados pa ti
Preciosas palabras.
ResponderEliminarUn beso
Siempre he sido distraida y lo sigo siendo, por la misma razón...
ResponderEliminarBesos.
Precioso. Se equivocaron, y de que manera. Besos. Hazme alguna visita de vez en cuando,me gustaría. gracias. Besos.
ResponderEliminarEsta manera de andar distraído por la vida no evitaría tantas decepciones. Me encantó. Y gracias por tu visita. Te dejo un cordial saludo desde Berlín.
ResponderEliminarBravo por el distraído Orlando!
ResponderEliminarUn beso, desde Mar del Plata*
Bella manera de leer el mundo!
ResponderEliminarHermoso!
Un beso
Muy bueno.
ResponderEliminarNo se de donde sacás tan buen material!
Saludos.
Que divinoooo!!!!
ResponderEliminarEs un distraído interesante...
Besitos
me inquieta pensar en su compañero de banco.
ResponderEliminarese que las maestras señalan como el gran alumno, obediente y estudioso...
saludos, desde Mosconi, Bs As, Argentina
p4
A mí me cuesta una barbaridad concentrarme, desde siempre. Eso me decían de pequeño que me distraía con el vuelo de una mosca.
ResponderEliminarAsí que al hacerte mayor y tropezarte con estos poemas alivia, y mucho.
Saludos.
Qué hermosa de leer...!!!!
ResponderEliminarSuelo distraerme de ese modo... jaja