Las campanas de la iglesia de mi barrio un día comenzaron a sonar y todos quedamos sorprendidos.
No había vibración en el aire, el sonido tan ostentoso como insípido no despertaba devoción y tan solo por pura curiosidad algunos vecinos concurrieron a misa para averiguar a que se debía la sonora novedad.
El cura sonriendo en plena homilía bendice a la tecnología actual.
Dice que simplemente apretando play, ahora en este barrio montevideano tan humilde como moderno podremos escuchar al mismísimo campanario de la basílica del Vaticano.
Ante tan trascendente información los feligreses no saben como es correcto reaccionar.
Algunos pensaron que lo adecuado era aplaudir, otros mas entusiastas encontraron la situación propicia para entonar un espontáneo aleluya.
Los más recatados optaron por un festejo silencioso.
Mientras tanto nosotros dos,totalmente ajenos a esta situacion,sentados en un banco de la plaza hablabamos y reiamos despreocupadamente.
No logro recordar cual era nuestro tema de conversacion, pero lo que nunca pude olvidar fue que sin saberlo y sin proposito alguno, casi por error, eramos felices.

Los bancos de las plazas tienen eso para una pareja, hacen sonar campanas en la cabeza y en el corazón.
ResponderEliminarYo me quedaría sin duda en el banco jaja. Sin importar si los sonidos son digitales o no.
Un beso y hasta pronto.
Muy buen texto y esta muy linda la imagen, qe creativos!
ResponderEliminarSaludos!
¡Qué tierno! así pasa con el amor, nos evade de todo lo que acontece y solo nos pasa el amor.
ResponderEliminarBesos mil Luis
Que maravilloso es cuando las pequeñas cosa de la vida nos dan momentos de felicidad....
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana
Besos
¡Me encantó!
ResponderEliminarEl banco, la historia del párroco, la reacción de los feligreses imaginada por vos y la felicidad de los enamorados.
Si los bancos de las plazas hablaran...Lástima que todavía no aprendieron ni a hablar ni a escribir que si no!
Besos.
Los bancos saben más de fidelidad que las iglesias, plenas de pobres vacíos y ricos engaños a los que tienen fe...Abrazos...
ResponderEliminarPor error? que magnífico!
ResponderEliminarParece que las musas si te han visitado, andan generosas :)
Beso!
=) HUMO
Ustedes transmutaron los ecos de las campanas en una plegaria de amor en el banco de la plaza…besos y mi cariño para ti
ResponderEliminarPor estos pagos adoptivos míos -España, digamos-, cuando algo te sale muy bien, o cuando llevas una racha muy buena, suele utilizarse la expresión Estar sembrado. Bueno, estás sembrado, Luis.
ResponderEliminarUn abrazo.
Que linda historia. El amor de dos y el nuevo sonido, unidos en el relato. Me encantó.
ResponderEliminarmariarosa
El único sonido posible de ser oido es el de ambos cuerpos.
ResponderEliminarAsí debe ser!
¡Me encantó!
¡Un Abrazote!
Encuentro en el banco..qué felicidad. Espero que sea un anticipo no un error*
ResponderEliminarMuy linda historia.
Un abrazo.