jueves, 18 de junio de 2009

Diogenes y un acertijo inconcluso

¿Que tienen en común entre si un filosofo griego del 412 AC con Conan Doyle, autor del mítico

detective Sherlock Holmes, el periodista y humorista argentino Jorge Guinzburg, y a su vez

con un joven medico psiquiatra uruguayo y el responsable de este blog?



Para resolver este acertijo, le invito a seguir leyendo y como dijera el bueno de Jack : vayamos por partes.


Diogenes fue un filosofo del 412 AC pero su actitud difiere mucho de la imagen o preconcepto del filosofo académico sumido en pensamientos y teorías abstractas. por el contrario Diogenes era un rebelde cuestionador del status quo de su época

Irreverente tanto ante las normas como autoridades llego a ser un transgresor y Platón llego a denominarlo como un Sócrates delirante.

Vivió en un tonel, en la más absoluta austeridad y criticó sin piedad las instituciones sociales.




Son muchas y muy sabrosas las anécdotas de Diogenes respecto a su desprecio de las convenciones sociales He aquí algunas de ellas:

En una oportunidad salió a una plaza de Atenas en pleno día portando una lámpara. Mientras caminaba decía: «Busco a un hombre.» «La ciudad está llena de hombres», le dijeron. A lo que él respondió: «Busco a un hombre de verdad, uno que viva por sí mismo [no un indiferenciado miembro del rebaño].»


En otra ocasión le preguntaron por qué la gente daba limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que respondió: porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos.


Cuando fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, contestó: “mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo”.


Habiéndole uno invitado a entrar en su lujosa mansión, le advirtió que no escupiese en ella, tras lo cual Diógenes arrancó una buena flema y la escupió a la cara del dueño, para decirle después que no le había sido posible hallar lugar más inmundo en toda la casa.


Su relación con otros filósofos también era muy peculiar.

Cuentan que estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Arístipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey.

Y le dijo Arístipo: "Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esta basura de lentejas".

A lo que replicó Diógenes: "Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey".


Algunas anécdotas sobre Diógenes hablan acerca de su comportamiento como el de un perro y sus alabanzas a las virtudes de los perros. Esto tiene su razón de ser en la palabra cínico.

Quienes comenzaron a apodar a Diógenes como "el perro" tenían la clara intención de insultarle con un epíteto tradicionalmente despectivo. Pero el paradójico Diógenes halló muy apropiado el calificativo y se enorgulleció de él. Había hecho de la desvergüenza uno de sus distintivos y el emblema del perro le debió de parecer adecuado para defender su conducta. Los motivos por lo que se relaciona lo cínico con lo canino son: la indiferencia en la manera de vivir, la impudicia a la hora de hablar o actuar en público, las cualidades de buen guardián para preservar los principios de su filosofía y, finalmente, la facultad de saber distinguir perfectamente los amigos de los enemigos. Diógenes decía irónicamente de sí mismo que, en todo caso, era "un perro de los que reciben elogios, pero con el que ninguno de los que lo alaban quiere salir a cazar". En mitad de un banquete, algunos invitados comenzaron a arrojarle huesos como si se tratara de un perro. Diógenes se les plantó enfrente y comenzó a orinarles encima, tal como hubiera hecho un perro. También le gritaron “perro” mientras comía en el ágora y él profirió: “¡Perros vosotros, que me rondáis mientras como!” Con idéntica dignidad respondió al mismísimo Platón, que le había lanzado el mismo improperio: “Sí, ciertamente soy un perro, pues regreso una y otra vez junto a los que me vendieron”.


Varios siglos después la figura de Diogenes inspiraría una excelente tira cómica realizada por el humorista y caricaturista uruguayo Tabare Gomes Laborde con guiones del humorista argentino Guinzburg entre otros





Diogenes y el linyera se publica ininterrumpidamente en el Diario Clarin de Buenos Aires desde 1977,

Diogenes en la tira es un perro de raza indeterminada e indeterminable, lo que se suele llamar ¨marca perro¨ y e Linyera es un vagabundo que bien podemos encontrar en alguna plaza de Buenos Aires o Montevideo.






Pero volvamos con Diógenes el filósofo griego.

Dicen que un día se encontró Diogenes con el emperador Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India . Era una mañana de invierno y Diogenes descansaba a la orilla del río, sobre

la arena, tomando el sol desnudo.... Alejandro no podría lo creer lo que veía y asombrado le dijo :

“Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes simplemente le dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro dijo: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.


Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.


Ahora nos trasladamos a las tardecitas y noches de Montevideo de SigloXXI , donde Angel Menoni ,un joven medico oriundo de Salto junto a su equipo de trabajo recorre las calles de la ciudad atendiendo a los muchísimos desamparados, los sin techo, que hacen de su calle su hogar.



Conoci a Angel, hace ya 5 años , trabajando en El Hornero, un centro educativo integral dedicado a la atencion de niños en situacion de calle. Alli en doble turno, mañana y tarde, yo tenia mi taller de musica donde componiamos canciones con los chicos y en la noche trabaja Angel como educador. Nos unia el cariño por los gurises y la pasion por nuestro trabajo.

La vida fue dando sus vueltas . Cada uno de nosotros fue pasando por distintos trabajos y

actividades y con el tiempo fuimos fortaleciendo el vinculo y la amistad .

En su momento a mi tambien me toco trabajar con adultos en situacion de calle, en el refugio Andares. Alli pude conocer a algunos ¨diogenes¨urbanos de nuestro tiempo.

Hoy he vuelto a trabajar como tallerista de música con adolescentes y es a Angel quien le toca atender a los sin techo en la Ong Padre Hurtado.


Cotidianamente se relaciona con decenas de marginales, que algunos de ellos igual que el viejo filosofo griego no comulgan precisamente con los ¨habitos y buenas costumbres¨ de nuestra sociedad. Lo interesante es que Angel elige para su tesis final, que debe presentar para recibirse de psiquiatra, la tematica ¨el sindrome de diogenes¨ que es definido como un trastorno del comportamiento que normalmente afecta a personas de avanzada edad que viven solas. Se caracteriza por el total abandono personal y social y por el aislamiento voluntario en el propio hogar, acompañados en muchos casos de la acumulación de grandes cantidades de dinero o de desperdicios domésticos. (gracias Wikipedia).

No cabe duda que el denominar a este transtorno como sindrome de diogenes es totalmente erróneo y no hace honor al sarcasmo e inteligencia del filosofo griego.

Pero en realidad toda esta semblanza de Diogenes es simplemente una excusa para presentar a mi amigo Angel, un tipo realmente fuera de serie, que ya se comprometio a colaborar en este blog.



Posdata : algun lector perspicaz ya habra notado que esta nota llega al final y aún no ha sido aclarado que tiene que ver Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes con Diogenes. Pues bien aqui les dejo el link para aclarar el asunto

El Club Diogenes




4 comentarios:

  1. Saber comer lentejas implica un modo de vida.
    Es una lástima que alguien tan cuerdo como Diógenes haya quedado rebajado a un "síndrome" que en absoluto lo define.

    *Acabo de encontrar un blog estupendo.

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  2. Muy interesante tu entrada, me ha gustado. Yo sólo conocía lo que era el síndrome de Diógenes pero no sabía prácticamente nada del filósofo. Y encantada de "conocer" a tu amigo.

    Una sugerencia, si me permites, ¿podrías cambiar el color de la letra de fondo de los comentarios? es que al ser el fondo negro y la letra negra no se leen.

    Un saludo.

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  3. Por supuesto Sofía, tú pedido es de sentido común... Gracias por estar siempre en la vuelta.

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  4. CONSERVACIÓN DE LOS RECUERDOS

    Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra". Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

    Julio Cortazar

    Valeria

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Los pájaros cantaron
al hacerse de día.
“Empieza de nuevo”,
oí que decían.
No pierdas el tiempo
Pensando en lo que ya pasó
o en lo que aún no ha pasado.

Suenan las campanas que todavía puedan sonar.
Olvida tu ofrenda perfecta.
en toda cosa hay una grieta,
es por ahí donde entra la luz.

LEONARD COHEN